A continuación, se presentan algunas de las causas más habituales del dolor en los pies:
1. Calzado inadecuado
El uso de un calzado inadecuado es una de las causas más comunes de dolor. Los zapatos demasiado estrechos pueden comprimir los dedos y favorecer la aparición de deformidades como los juanetes (hallux valgus) o los dedos en martillo. Los tacones altos desplazan el peso corporal hacia el antepié y pueden ocasionar molestias en los metatarsianos, así como hiperqueratosis (callosidades). Por otro lado, el calzado plano y sin un soporte adecuado puede contribuir a la sobrecarga del talón y del arco plantar. También es frecuente encontrar problemas derivados del uso prolongado de zapatillas deportivas desgastadas, que pierden capacidad de amortiguación y dejan el pie desprotegido frente a los impactos.
2. Exceso de carga o actividad
Aunque los pies están diseñados para la actividad física, una exigencia superior a su capacidad puede generar molestias. Las personas que pasan muchas horas de pie (como profesionales de la hostelería, el comercio o el ámbito sanitario) suelen desarrollar dolor plantar e hinchazón. En el ámbito deportivo, es habitual que corredores o jugadores de baloncesto y fútbol sufran lesiones por sobreuso, como fascitis plantar, tendinopatías del tendón de Aquiles o fracturas por estrés. Estas molestias suelen aparecer de manera progresiva y empeoran con la actividad.
3. Alteraciones biomecánicas
Las diferencias en la forma de pisar pueden tener un impacto significativo en la salud de los pies. Condiciones como el pie plano, el pie cavo o alteraciones en la alineación de las extremidades pueden provocar una distribución desequilibrada del peso corporal. Esto genera puntos de presión excesiva y dolor, especialmente en la planta del pie o el talón, y puede afectar también a las articulaciones de la rodilla, la cadera o la columna vertebral.
¿Cuándo es necesario acudir al podólogo?
El podólogo es el profesional sanitario capacitado para identificar el origen del dolor en los pies, ya sea por causas relacionadas con el calzado, la biomecánica o la carga de actividad. Tras una exploración detallada, puede establecer un diagnóstico y diseñar un tratamiento individualizado que incluya ejercicios terapéuticos, órtesis digitales o plantares a medida, orientaciones sobre el tipo de calzado más adecuado y recomendaciones de prevención. Si es necesario, también puede valorar la realización de pruebas complementarias o derivar el caso a otros especialistas.
Prestar atención a las molestias y actuar a tiempo es fundamental para evitar que el dolor se cronifique o interfiera en la calidad de vida. La prevención y el seguimiento profesional son claves para mantener la salud de los pies.
Yvonne Alonso, podóloga de la Clínica Universitaria
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Podóloga de la Clínica Universitaria de Manresa